SE VINO ABAJO PERO NO TANTO - por marcelmaina



(para Marcelo mi amigo de tantas vidas)

De pronto se vino abajo,
con toda su tremenda humanidad.
Y su voluminoso corazón dijo hasta acá llegué.
Corazón que como tantos otros se gastó de postergaciones,
de tanto volver a empezar.
De tanta caída.
De tanta caída se cayó,
se desplomó,
se despeñó,
se desmoronó.
Y se partió en sangre, la misma sangre que bulle ante lo injusto,
que se alborota con los precios de la vida.
Que calla para adentro con tanto dolor.
Se vino abajo pero alguien contó nada más hasta nueve.
Y como un toro que aún guarda sangre para corridas,
para fiestas y banderas,
para trofeos,
se levantó con nuevos soplidos,
con nueva furia,
con nueva embestida.
Ese corazón.
El que tantas veces volvió a inventarse,
el que se reparó en los descansos del trajín,
en los banquillos de vaya a saber que cuadrilátero.
Hoy son otros tiempos,
Tiempos para el reposo del guerrero,
para el corazón, los corazones dúctiles y profundos.
Tiempos del maravilloso mientras tanto,
de la mirada descansada.
De la paz sin culpa.

Y nos volveremos a encontrar.
En nuestro repetido ritual del café,
para hablar de nada.
Y tal vez, quién sabe, en algún momento para emborracharnos,
y mirar las horas con cierta sorna.
Y entre el comentario inoportuno del dolor de las articulaciones
y los sueños capitulados,
hablaremos de los bueyes recuperados
y de la temida sexualidad de los ángeles terrestres.
Y haremos magia.
De eso se trata.
De engañar a los días, a las horas,
a los minutos.
Mientras tanto.

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