CRISTINA Y MACRI


Parecidos y diferentes. Cristina y Macri, no Cristina y Mauricio. Eso marca diferencias, Cristina pudo construir un relato que la presentara como heroína, Macri no puede. Parecidos y diferentes. Ambos construcciones y espejos de nuestras esperanzas y miedos, de nuestras dependecias. Cristina hipnotizando desde su voracidad sin límites, Macri tratando de vender una imágen de equilibrio aséptico. ¿Qué hizo Ella para lograr la adhesión con la que cuenta? De fanáticos, de defensores a pesar de cualquier cosa, de justificadores de cualquier delito. Sin cuestionamientos, deshaciendo todo pensamiento crítico posible. Ella herdera de un si ciego. Él heredero de un no de aquellos que reaccionaron a un modelo e imágen que solo permitía adherir o estar en contra. Voluble apoyo si lo hay, como llega se va.El ordenador Macri, al costo que sea, en definitiva no es otra cosa que una contracara de un modelo más del populismo hegemónico, que juega al dominio de las masas a cualquier costo. Desde el personalismo a ultranza, desde la denostación de lo que difiere, desde la dádiva que compra voluntades y dependencias, desde la búsqueda de la perpetuación. Difíciles tiempos donde todo se explica desde la sombra del contrario. Mientras tanto nosotros, los yo argentino, seguimos repitiendo. Más allá de las diferencias, la repetición de concepciones del poder, la repetición de concepciones de la política. De una democracia muy mentirosa a la que somos llamados como más nos gusta asistir, como pasivos televidentes. Con todo el amor y odio en estos personajes. Pero con cero mirada a nuestra construcción. Porque repetir nos salva de crecer. En este juego Cristina se valió y se vale de Macri para mostrar sus beneficios. Y Macri logra el consenso que puede señalando a Cruella. Fuego contra fuego. Vemos el enfrentamiento clásico futbolero, donde la paradoja es que el liberal es de Boca, y la revolucionaria de Sportivo Madero. Vemos a los barras brava en guerra y justificación permanente, sin detenernos a pensar que hay detrás de todos estos manejos de nuestras pasiones. Antes quiénes cedemos nuestra exigua libertad, por quiénes nos fanatizamos, por qué nos fanatizamos. Los ciclos se repiten y seguimos sosteniendo mitos como si no tuvieran sombra. Mientras tanto, ¿nosotros aprendimos? No lo creo