LAS FIESTAS - por marcelmaina


Quién más, quién menos, llegamos. Mezcla de cansancio, de ansiedad, de miedo y algo de esperanza. Qué sería de nosotros sin renovar en algo nuestras esperanzas. Aún el más descreido y escéptico, allí, en su fondo, conserva algo de esperanza por que algo cambie, mejore. Imposible seguir sosteniendo esfuerzo y proyectos sin ello. Y aunque muchos conspiren para que queden pocas esperanzas seguimos, poco ó más, creyendo en el porvenir. A pesar de.
La medida de la esperanza es también jodida, sabemos que de muchos altamente esperanzados están conformadas las huestes de votantes frustrados, emprendedores vencidos y suicidas consetudinarios. Muchos políticos especializados en el arte moderno de manipular las masas saben que no solo se puede utilizar el miedo de sus víctimas (digo votantes) sino también es utilizable la esperanza. No obstante, aquí estamos, en vísperas de festejos en estos lados de este cristiano mundo cada vez menos cristiano. Y creyentes, descreídos, soldados de la esperanza y suicidas frustrados, cuando den las 12, estaremos levantando nuestras copas, maldiciendo un año ido que aumentó inseguridades y esperando que algo sea mejor.

ELLA - marcelmaina


Quien teme perder su melancolía, quien tiene miedo a superarla, con qué alivio constata que sus temores no tienen fundamento, que ella es incurable...
Emil Cioran


Te vi derribada en la mesa de un café,
en el último café de una larga lista de uno.
Dabas pena.
Y me invitaste con tu pena a beber el vino del tintero,
el que huele a madera y suena fuerte en el estómago.
Dabas pena.
Me senté como quien no puede detener su vacío,
para pedirte que me dieras la chance de una sonrisa.
Dabas pena.
Y fue el vino vinagre fatal del hartazgo,
El tuyo y el mío, el de siempre.
Dabas pena.
Tu mirada, un triste vagón del fin del mundo,
del nuestro, del mundo que supimos perdido para siempre.
Dabas pena.
Y fue aún más cruel que practicaras una sonrisa,
mueca en aquel tiempo detenido porque si.
Dabas pena.
Vi del otro lado del cristal como niños de la calle
aplastaban sus caras contra el vidrio.
Dabas pena.
La gente seguía, precipitada en las arterias
y quise decirles que no vale la pena.
Dabas pena.
Fue no poder gritar, ni correr, ni entender,
Solo el simple paso de un tiempo exánime.
Dabas pena.
Pagué y me fui,
Sabiendo que, inevitablemente, nunca me iría de alli.

Gasalla, Urdapilleta y Tortonese en la clínica- Humor Negro del mejor


PARA ELISA, homenaje a mi amiga/vecina que no quiso llegar a los 100- por marcelmaina



¿ Con qué sueñas Elisa ?

Siento tu espíritu más allá,

pasa por las rosas, viaja en la cola de una gata

negra

hacia quién sabe que techo.

Te arreglas, toma su tiempo

prepararse.

Le pides tiempo al tiempo, para entregar

tu palabra, tu cálida palabra, tu firme y empecinada palabra.

Tus claros ojos buscan descanso en cada forma

que acompañan, con distancia, con una suave y

piadosa mirada.

Tomo tu mano,

pese a su frío me abriga,

tiene el calor de tu historia,

esa historia en la que tantas veces te olvidaste

de Elisa.

Sonríes,

con esa sonrisa tan particular de quien sabe que a la vuelta de la vida su verdad nos atrapa.

Y entonces, la Elisa olvidada es abuela en muchos nietos,

madre en tantos hijos , tía, hermana,

hija o simplemente amiga.

Un pasillo, una ventana,

una figura que acompaña el paso.

Y repites una y otra vez

tu receta,

la mejor de todas, 

aquella que saboreamos todos tus dilectos comensales:

beber la vida profundamente,

hasta extraer del alcohol de sus años

la palabra, el acto,

y la paciencia del sabio.

PREGUNTAS DE UN OBRERO ANTE UN LIBRO -Bertold Brecht




Tebas, la de las Siete Puertas, ¿quién la construyó? 
En los libros figuran los nombres de los reyes. 
¿Arrastraron los reyes los grandes bloques de piedra? 
Y Babilonia, destruida tantas veces, 
¿quién la volvió a contruir otras tantas?¿En qué casas 
de la dorada Lima vivían los obreros que la construyeron? 
La noche en que fue terminada la Muralla china, 
¿adónde fueron los albañiles? Roma la Grande 
está llena de arcos de triunfo. ¿Quién los erigió? 
¿Sobre quiénes triunfaron los Césares? Bizancio, tan cantada, 
¿tenía sólo palacios para sus habitantes? Hasta en la fabulosa Atlántida, 
la noche en que el mar se la tragaba, los habitantes clamaban 
pidiendo ayuda a sus esclavos. 
El joven Alejandro conquistó la India. 
¿El sólo? 
César venció a los galos. 
¿No llevaba consigo ni siquiera un cocinero? 
Felipe II lloró al hundirse 
su flota. ¿No lloró nadie más? 
Federico II ganó la Guerra de los Siete Años. 
¿Quién la ganó, además? 
Una victoria en cada página. 
¿Quién cocinaba los banquetes de la victoria? 
Un gran hombre cada diez años. 
¿Quién paga sus gastos?
Una pregunta para cada historia.

Bertold Brecht (1.898/1.956), el dramaturgo, el poeta, el director de teatro, el que abordó los temas sociales y la política reivindicando la causa de los olvidados. Pero sin panfletos. El de la opera de dos centavos, el de La vida de Galileo Galilei.Provocó el dialogo entre profundos conceptos y los hombres de la calle. El que sacudio al espectador del mero entretenimiento, el que bregó por la reflexión y el pensamiento crítico sin golpes bajos, sin facilismos, sin lugares comunes. Por supuesto sin Hollywood ni Broadway.

AMADOS MONSTRUOS - por marcelmaina



Ésta foto, la del Frankenstein inolvidable de Boris Karloff, película rodada en 1.931 y cuyo director (a esta altura ensombrecido por la talla de su actor) fue James Whale, es mi preferida. Me transmite una profunda melancolía y entiendo que es esa mirada desacida del monstruo sobre lo humano la que me atrapa y me conmueve. El juego original de Mary Shelley, provocado por Lord Byron en el verano de 1.816, que devino en la escritura de "Frankenstein o el moderno Prometeo", nos dejó de herencia una profunda proclama romántica que interpela la humanidad moderna, ya convertida en un clásico inagotable.
Es para mi, un tema que siempre retorna, cuando la jactancia de la modernidad se resquebraja, cuando el barniz civilizatorio se derrite y deja ver lo olvidado, lo negado, lo rechazado. Allí están nuestros monstruos, los queridos monstruos de nuestra infancia, de la infancia del hombre. Hace muy poco estrené en teatro una obra de mi autoría "El exitoso fracaso de Franki Enstein", destinada a chicos y grandes. Trato en ella de rescatar la mirada del niño/monstruo excluído sobre la soberbia y pedantería de nuestra cultura actual fuertemente televisiva. Franki rescata así, escapando de los manadatos de su creación, algo del corazón humano casi ausente en estos tiempos.Por supuesto que habrá más de monstruos en el teatro y en ésta página.



HUMOR BILIOSO - por marcelmaina




Humor negro, humor contra la desesperación, humor desesperado. Risa que desnuda la hipocresía, que critica sin piedad ni banderas, que desformaliza todo discurso tan armado, tan seriamente armado. Recuerdo que solía encontrarme semanalmente con importantes dosis de humor negro en los hospitales cuando ibamos con un grupo de desorbitados a hacer teatro y narrar historias, a jugar con pacientes, muchos de ellos seriamente dañados por vivir. He visto en esos escenarios algunas veces, muestras de una autenticidad que no aparece en nuestra vida "normal" cuando nos armamos para creernos importantes, serios, profundos y eternos. Futbolistas imaginarios que nos pateaban penales con piernas amputadas, festejos de infartos, piernas colgadas en múltiples fracturas que lucían como una tremenda erección debajo de la sábana, etc., etc. El humor negro tiene mucho de muerte, mucho de San La Muerte, del festejo de la vida que dialoga con su otra inevitable cara y es capaz de encontrar otros sentidos, seguramente sinsentidos para estos tiempos. Los momentos tan jodidos necesitan de humor negro. Y este es cosa seria, no es la estupidez de querer demostrar que se está más allá de todo y todo resbala, es humor profundamente político y vindicatorio.

COMPREMOS VERDE, ESTÁ DE MODA


SE VINO ABAJO PERO NO TANTO - por marcelmaina



(para Marcelo mi amigo de tantas vidas)

De pronto se vino abajo,
con toda su tremenda humanidad.
Y su voluminoso corazón dijo hasta acá llegué.
Corazón que como tantos otros se gastó de postergaciones,
de tanto volver a empezar.
De tanta caída.
De tanta caída se cayó,
se desplomó,
se despeñó,
se desmoronó.
Y se partió en sangre, la misma sangre que bulle ante lo injusto,
que se alborota con los precios de la vida.
Que calla para adentro con tanto dolor.
Se vino abajo pero alguien contó nada más hasta nueve.
Y como un toro que aún guarda sangre para corridas,
para fiestas y banderas,
para trofeos,
se levantó con nuevos soplidos,
con nueva furia,
con nueva embestida.
Ese corazón.
El que tantas veces volvió a inventarse,
el que se reparó en los descansos del trajín,
en los banquillos de vaya a saber que cuadrilátero.
Hoy son otros tiempos,
Tiempos para el reposo del guerrero,
para el corazón, los corazones dúctiles y profundos.
Tiempos del maravilloso mientras tanto,
de la mirada descansada.
De la paz sin culpa.

Y nos volveremos a encontrar.
En nuestro repetido ritual del café,
para hablar de nada.
Y tal vez, quién sabe, en algún momento para emborracharnos,
y mirar las horas con cierta sorna.
Y entre el comentario inoportuno del dolor de las articulaciones
y los sueños capitulados,
hablaremos de los bueyes recuperados
y de la temida sexualidad de los ángeles terrestres.
Y haremos magia.
De eso se trata.
De engañar a los días, a las horas,
a los minutos.
Mientras tanto.