UN RAYO ATRAVESÓ TU CORAZÓN - por marcelmaina


Para Alma, mi vieja que se fue.

Un rayo atravesó tu corazón.
Rompió la calma de tu siesta
para llevarte, en tan solo una hora,
 a la casa de los sueños eternos.
La vida nos brindó una chance de paz en los últimos años.
Fue la lectura compartida
el misterio respetado de nuestra diferencias
y la calma aceptación de nuestras cercanías.
Dije alguna vez que nos parimos con dolor,
y fuerte fue el desgarro de vivir el mutuo rechazo.
Vaya a saber que historias cruzaban ese no querer,
¿vale explicarlo?
Uno odia o ama casi siempre a los cercanos.
Pero empecé a abrazar esa madre interna,
la que queda después que te has ido,
la que me deja colores,
algunos más resplandecientes,
y otros como piedras a pulir.
La que no es historia negada,
pero si comprendida,
la que deja dolores compartidos,
pero sin resentimiento.
La vida nos puso en ese cruce único
para declararnos impotentes.
¿Podría haber sido de otro modo?
No sé…, tal vez…, ¿importa?
¿no pudimos? ¿no quisimos?
Me queda el balance final,
que me abre a vivir como padre también juzgado,
con lo que pude y puedo,
con lo que nunca podré.
¿Qué del calor que ya no encuentro en tu cuerpo frío?
¿Qué de la cama en la que de niño busqué olores y esfera?
Cuando se van los cercanos, uno extraña hasta sus quejas.
Llevo mi niño solo,
pero adentro, bien adentro,
casi en el alma,
encuentra brazos de la madre que fue
y de la que no pudo ser.
Para declarar sin dudas:
descansemos en paz.