BIENVENIDOS!

Venecia es una ciudad muy cercana a la ensoñación. Recorrerla de noche es entrar en un mundo de tenues luces y misterio. El caminante ensaya una constante sorpresa al recorrer sus laberintos. Diseñando, descubriendo recorridos en una infinita combinación de pasos. Vale la pena jugar a perderse. Porque perderse es encontrarse. Podría decirse que su juego se acerca al juego de la vida. Hoy, sábado 8 de Noviembre de 2.008 comienzo a generar trazos, huellas en este blog. Pronto podré subir poesías (propias, ajenas y apropiadas), imágenes, cuentos, humor, información sobre teatro. Y buenas sorpresas. LOS INVITO A PERDERSE EN ESTE BLOG.

Premios 20Blogs


FLÂNEUR - por Walter Benjamin


"¿Por qué nos gusta tanto habitar las ciudades? "
Italo Calvino -Ciudades Invisibles

       

  "Su ojo abierto, su oído preparado, buscan otra cosa distinta a la que la muchedumbre viene a ver. Una palabra dicha al azar le va a revelar uno de esos rasgos de carácter que no pueden inventarse y que hay que tomar del natural; esas fisonomías tan ingenuamente atentas van a proporcionar al pintor una expresión que él soñaba; un ruido. insignificante para cualquier otro oído, va a llamar la atención al del músico, y a darle la idea de una combinación armónica; incluso al pensador, al filósofo perdido en sus reflexiones, esa agitación exterior le es beneficiosa, porque mezcla y sacude sus ideas, como hace la tempestad con las olas del mar"
Definición de flâneur en El Libro de los Pasajes de Walter Benjamin.




Sobre la base de Fournel, y en su análisis de la poesía de Baudelaire, Walter Benjamin describió el flâneur como la figura esencial del espectador moderno, urbano, un detective aficionado e investigador de la ciudad. Más que esto, su flâneur es un signo de la alienación de la ciudad y del capitalismo. Para Benjamin, el flâneur encontró la muerte con el triunfo del capitalismo de consumo. 
En las décadas de Benjamin, el flâneur ha sido objeto de un notable número de créditos y de la interpretación. La figura del flaneur se ha utilizado, entre otras cosas, para explicar la experiencia moderna, urbana, para explicar espectador urbano, para explicar las tensiones de clase y las divisiones de género de la ciudad del siglo XIX, para describir la alienación moderna, para explicar las fuentes de la cultura de masas, para explicar la mirada de espectador posmoderno y ha servido como fuente de inspiración para escritores y artistas. (fuente Wikipedia)

CLUNY: LA DAMA DEL UNICORNIO- Continuación -por Antonio Capriotti


 

Escaleras arriba, espera, desde hace años, la Dama del Unicornio. Rilke tomó debida nota en sus cuadernos. (Todos deberíamos agradecerle a Georges Sand su celo en cuidar las telas; y en hacérnoslas conocer). Casi un milagro: están como cuando el más anónimo de los artesanos las concibiera hacia finales del Siglo XV. El ambiente que alberga a las telas es redondo. Parece que, Dama y Unicornio, león y doncella, nos abrazaran, invitándonos a su bucólica ronda.
Ella, la Dama, se repite en la obvia reiteración de los sentidos. La Dama y su doncella, su entrometido unicornio, el ingenuo paisaje, el león de cara redonda, se esconden tras sus obedientes figuras. 
Podemos escoger cualquiera, aunque la disposición de las telas, el ambiente con luz cuidada, la arquitectura, nos condicionan a caminar al compás de los sentidos. El primero: ¿el más cerebral? El olfato. Es como oler recuerdos, leyes, razonamientos. Inhalamos; y el olfato se abandona a la sensualidad del momento. La Dama se entretiene y teje una corona de flores. Se dispone a oler una rosa.

                                       EL OLFATO

Dispuestos a ver, nos dejamos trasladar a la segunda tela. Nuestra visión se ajusta. Entonces recién vemos: la Dama, rostro compungido, arrodillada, deja que el unicornio descanse sus patas delanteras en sus flexionadas piernas, mientras sostiene el espejo que refleja, del unicornio,  su ilusoria testa. Blandiendo en lo alto, el estandarte con la insignia de las tres lunas en cuarto menguante apuntando a las alturas, embelesado, hace escapar su mirada el león. La ternura de la dama contrasta con la mirada desalmada del león. La Dama con los ojos entornados, da por obvia la respuesta del espejo a la mundana mirada del unicornio. 

LA VISTA

Apacible y desafiante; segura y circunspecta, ahora, la dama se ocupa de asir, con su mano derecha, el simbólico estandarte; mientras que, con la izquierda, acaricia con recatada sensualidad, la fantástica protuberancia. Ritual mágico. Pasos de un  ceremonial cargado de sensualidad, simbolismo, promesas...  

 
EL TACTO

Otra de las telas se encarga de mostrarla inmóvil, señorial, en el centro de la escena, con los dedos de una de sus manos adentrándose en el cáliz enorme, y en la otra mano, hace equilibrios una frágil ave que aletea. Unicornio y león ostentan, engreídos, sus estandartes, luciendo capas que dejan ver, tras sus dobleces, las lunas incompletas, dentro de la reiterada franja azul, mientras la Dama se dispone a llevar un dulce a la boca. Nos invita a masticar. A disolver lentamente en nuestras lenguas el dulce bocado. La cesta descansa a un lado, y la niña no deja de mirarla mientras sus brazos firmes, amarran el cáliz. 

EL GUSTO
                                    
Silencio. Apacible y dispuesto a convertir dedos ágiles en notas estiradas como gotas de miel, el pequeño órgano, montado sobre una mesa con tapiz oriental, se ofrece por igual a la Dama y a su doncella. Se deja escuchar una rapsodia sin estridencias, como cientos de gotas de lluvia golpeando contra el suelo.

EL OIDO

Todo parece concluir. Ya desfilamos ante los cinco sentidos; aunque aún se nos ofrece otra tela: en ella, la Dama blande  un collar de perlas que hace emerger de una tabaquera que sostiene la doncella. En las otras telas, artificiosos collares, cadenas y crucifijos,  rodean su cuello. Ahora es como si intentara desprenderse de ellos. Como si todo ornamento no fuera más que un estorbo que entorpece los sentidos. Como si nos dijera: “para poder sentir, toda la civilización deberá esperar.”
Desde el centro la vemos emerger a la Dama de una redonda tienda. Ambos, unicornio y león, sostienen las puntas de la lona, para mantenerla abierta, mientras la doncella le ofrece a nuestra Dama el neceser.  
A mon seul désir. Parece ser su único deseo. Despojarse. ¿Para qué? Tal vez la respuesta esté en lo que representa el unicornio como animal mítico, fabuloso y extravagante: ¿un sensual encuentro?    

Afuera, como es la costumbre en esta época del año, llueve sin apuro sobre una París algo nostálgica y discreta.

NOTA DEL PRESENTADOR:

El último de ellos es un misterio por desevelar .
 Es posible que represente al  Sexto Sentido
a quién aún nadie ha puesto nombre 

 y  la frase que lo preside un enigma sin descifrar que ha dado lugar a muy diversas interpretaciones 
"A mon seul désir"
A mi único deseo

Descubiertos por Prosper  Mérimeé  
en el Castillo de Boussac en 1841 
 los podemos encontrar  en el Museo de Arte de Cluny
... y contemplarlos sí que es un verdadero placer
 para los Sentidos 

CLUNY: LA DAMA DEL UNICORNIO- por Antonio Capriotti


Cluny de hoy es de piedra y madera - madera nueva -.
Es una sombra sin sobresaltos de la edad media, alargada por soles decadentes. Cluny es, también, la tibieza de sus aguas. Aguas surgentes, aventadas desde el pandemónium por un enconado lucifer.  Aguas saltarinas, baños subterráneos para cuerpos de guerreros en reposo. Siglos después, los monjes ascetas, esconderán la lujuria, bajo un manto de piedras.

Cluny es un ojo alargado que nos alcanza la Edad Media.

Cuando Paris era Lutetia, sobre la “ribera izquierda” del Sena, la luz se expandía a chorros de agua sobre los cuerpos alertas. El Imperio latía con diástoles sincopadas, se infiltraba por Europa como una masa líquida,  incontenible. Pero, todos lo sabemos, los imperios se desmoronan, justo, cuando más se expanden.

Una vez retirado el Imperio, los pueblos “bárbaros” sepultaron, con paciencia y constancia, piedra a piedra, la osadía romana y, también, sus baños, el libidinal lugar de augurios y supersticiones. Parecían cumplirse las drásticas profecías. “Arderán cientos de Juanas; se abrirán los canales normandos, rodarán cabezas, las hadas celtas cargarán en sus espaldas, los calderos repletos de sueños y las frágiles barcas soportarán el diluvio.”

Cluny fue la tonsura de París, el solaz de los epicúreos, la bravura de los galos, el desdén de los abades; la rudeza indiferente de las piedras. Este París de hoy,  contesta con igual indiferencia: ubicado frente a La Sorbona, enmarcado en la mundana intersección  de los boulevares Saint Michel y Saint Germain, se hizo inmune a la cotidiana apatía. Cluny, sin embargo,  resiste. No deja de latir al ritmo de un puño guerrero. Cluny es el vientre de París. Indigesto como toda memoria.

Cluny desbarata cualquier estrategia. El sendero que lo rodea es angosto. Es preciso rondar  esos  muros en forma de U pretenciosa, alargada como dos piernas abiertas hacia la salida del Sol. Así recibe Cluny; vestido de monasterio de la mediana edad. Es conveniente circundarlo. Acariciar la verja de cobre que resguarda el jardín de l´hotel.



Una vez acabada esa fría fiesta del tacto nos espera el ardor de la piedra. El ingreso: basto y pesado es el portal semiabierto, goznes gigantes, bisagras de hierro renegridas y firmes; el patio interior, piso de piedra; cuesta tan poco imaginar a los monjes entre la gente,  en ir y venir, despreocupados por el tiempo. Podemos optar por  una puerta interna, ésta es un triste injerto, desconoce, como los imaginarios monjes, la alcurnia del tiempo.

Ahora sí, se asoma Cluny, y en ese cifrado encuentro, se descubre, se entrega. La intuición tiene, a veces, ciertas reservas. En el descuido, aprovecha  para colarse, ese olor lejano a mirra, a incienso; a madera huele, a ropa vieja. A años. Nos arrebata el olor a leyendas pretéritas. Olor a memorias erizadas. A vino agrio. Olor a guerras. Olor a iglesias. - París, años más tarde, valdrá una misa. Y será, mucho después, una fiesta -. Festejo de un encuentro para nada fortuito. Es como obliterar el tiempo, lámina traslúcida, para convertirlo en capa delgada; en gemido nocturno; quizás, en helada aventura. En la veleta se han quedado enganchados jirones de noches pasadas; y, adentro, por los cuartos se dejan escuchar los ruidos desencajados de armaduras, y sus roces metálicos con las graves espadas. Cluny se esconde a la vista del mundo que se deja encandilar por esta frívola París. En su intimidad se reproduce la luz de aquélla Lutetia. No obstante haber sido luz incierta, permitía ver lo necesario e imaginar, de entre las sombras, los recovecos. Luz inquieta; danzaba sobre los objetos haciéndolos desaparecer. Trampeaba. Una incitación a seguir hurgando. Como Platón, con las sombras en las cavernas.

Crujen los escalones de madera – madera nueva -, como si se quebraran en nuestros oídos, cientos de ramas secas, pisoteadas por una manada de ciervas en celo. Escaleras abajo se descuelga de las paredes, como venas sobresaltadas, la artificiosa cañería del  ingenio romano. La caldera, los piletones sesgados por los siglos. Los restos indisimulados de aquella herencia pesada. Los fantasmas que, indiscretos, todavía la sobrevuelan,  presentándose con toda su encomiosa osadía.
Cluny no se altera. Sabe que logrará asombrarnos. Espera, mientras, desenfadados, los escalones de madera, nos señalan como a intrusos. 

continuará.......

RICHARD SENNET: Comprender las prácticas cotidianas en la cultura del capitalismo.



¿QUIÉN ES RICHARD SENNETT?

Richard Sennett nació en 1947 en uno de los barrios más pobres de Chicago y se destacó en su juventud como solista de cello. 

Sennett es quizás uno de los principales exponentes de la vida académica americana contemporánea. Se graduó en las Universidades de Chicago y Harvard, donde obtuvo su Doctorado .
Residió en Boston, Londres y Nueva York y realiza investigaciones alrededor del mundo. El historiador y sociólogo Richard Sennett es una de las autoridades mundiales en procesos urbanos, tanto que ha sido convocado recientemente para dirigir un programa conjunto entre el MIT y Harvard (donde estudió) sobre ciudades. 
Sennett ha hecho una llamativa carrera a partir de la exploración de los intersticios existentes entre la sociología académica, la historia intelectual de la moda y la crítica social de corte vagamente izquierdista. No obstante, es probablemente más conocido por sus estudios sobre los lazos sociales en las ciudades y los efectos que la vida urbana tiene en los individuos en el mundo moderno.
Enseña en la New York University y en la London School of Economics, es miembro de la Academia Americana de Artes y Ciencias, la Sociedad Real de Literatura, la Sociedad Real de las Artes y la Academia Europea. Ha sido miembro también del Centro de Estudios Avanzados en Ciencias del Comportamiento y Presidente del Concejo Americano de Trabajo. Es el fundador del Instituto de Humanidades de Nueva York, que ha reunido a notables figuras –como Susan Sontag, Thomas Kuhn, Joseph Brodsky y Michel Foucault.
Ha sido galardonado con los premios Amalfi y Ebert de Sociología y recientemente –en 2006 – ha sido distinguido en Alemania con el Premio Hegel..Recibió en 2004 el premio a la trayectoria de la Asociación Norteamericana de Sociología (de la entrevista que le hiciera Claudio Benzecry en Clarín).
Sus libros recientes han retomado la línea de uno de sus primeros trabajos: "The Hidden Injuries of Class", indagando la relación entre reconocimiento, identidad, trabajo y persona. Actualmente, Sennett se encuentra trabajando la temática del craft –término en inglés de difícil traducción que abarca tanto la habilidad manual como la comprensión mental que una tarea requiere 
DICE EN "EL DECLIVE DEL HOMBRE PÚBLICO" (1.974):
"La ciudad es el instrumento de la vida impersonal, el molde en el cual se vuelve válida como experiencia social la diversidad y la complejidad de las personas, intereses y gustos. El temor a la impersonalidad es la fractura de dicho molde. (La ciudad) debería ser el foro en el cual se vuelva significativo reunirse con las personas sin la compulsión de conocerlas como tales. No creo que sea un sueño inútil: la ciudad ha servido como foco para la vida social activa, para el conflicto y el juego de intereses, para la experiencia de la posibilidad humana, durante la mayor parte de la historia del hombre civilizado. Pero precisamente esa posibilidad civilizada se encuentra hoy adormecida"
PARA RECOMENDAR DEL MISMO AUTOR:
La  autoridad
Carne y piedra
El respeto
La cultura del nuevo capitalismo.

LOS NIETOS - por Manuel Vicent



Tienen menos de 30 años. Nacieron cuando Franco ya había muerto. Para unos era solo el nombre de un fantasma que se pronunciaba con un rencor envasado en la sobremesa familiar; para otros ni siquiera eso, un par de líneas en la asignatura de Historia. Son los nietos del desastre de la guerra civil. Durante la primera etapa de la Transición todavía jugaban con muñecas, iban al parque con patines y adornaban con pegatinas de Snoopy las tapas de sus cuadernos. Después comenzaron a oír por todas partes que en España la salida de la dictadura había sido una obra maestra de la democracia y que el resto del mundo admiraba ese milagro. Sus padres, si eran de izquierdas, callaban, lo daban por bueno; si eran de derechas, lo celebraban como una conquista propia; pero algunos maestros explicaron a estos jóvenes que la Transición tan modélica solo había sido un pacto tácito entre dos miedos. Muerto el dictador, la derecha creía que los comunistas tenían minadas todas las alcantarillas de la sociedad; en cambio, la izquierda temía que los militares podían levantarse cualquier día para plancharla de nuevo. Se produjo un difícil equilibrio entre las dos fuerzas contrarias, cada una con las heridas del pasado abiertas todavía. Ambos bandos se neutralizaron mutuamente con un deseo inapelable: todo menos matarse otra vez, cualquier engendro político es preferible a otra tragedia. La izquierda sumida en un complejo de Estocolmo cedió mucho más en este equilibrio inestable. Las cunetas y barrancos estaban llenos de ejecutados que lucharon en el bando republicano. Desde la postguerra sus hijos no habían osado romper el silencio al que fueron obligados ni habían logrado sacudirse el terror de encima, pero habían conquistado derechos y amnistías, escaños en el Parlamento e incluso el poder en el Gobierno. Hay que dejarlo correr, dijeron. Pero los nietos de la izquierda, que no conocieron la dictadura, no se sienten obligados por el subconsciente a agradecer nada. Quieren que sus antepasados enterrados en barrancos y cunetas sean exhumados con honor para que sus almas reposen en paz y no vaguen como una sombra negra sobre la memoria colectiva. No se trata de política. Es solo una moral: están representando sin complejos la tragedia de Antígona.

EL ALMA DE LOS OBJETOS - por marcelmaina



Me encanta coleccionar objetos, muñecos, títeres, objetos raros, texturas. Me encanta para estos días regalar objetos inútiles. Uno de ellos me acompañó en mi infancia en momentos de destierro interior: un boxer de porcelana. Vaya a saber que representaba para mi ese rígido can de mofletes prominentes. Lo había apoyado en una suerte de repisa en ese ambiente comedor transitado donde mis viejos habían ensayado un lugar posible para mi cama y algunas pocas chucherías. Me costó mucho siempre sentir un lugar, mi lugar. Aún cuesta.  Sin embargo, ese objeto, como otros, despertaban en mi la tranquilidad de sentirme de alguna manera protegido. Era mi perro, que alguna vez logré tener de carne y hueso. Aún lo tengo, un poco averiado, sin oreja y con una pata pegada como se pudo. No paré en mis colecciones. Más de una vez, esposa, hijos y quien debe quitar el polvo, reniegan y prometen que irán poco a poco despareciendo. Pero resisten. A eso me ayudaron, como un ejército de gladiadores pelean desde su inutilidad y simple belleza contra tantas penas y soledades difíciles de llevar sino fuera por mis objetos. Cuando los regalo pienso que hay algo de niño en eso. Más de uno dirá: ¿este es mi regalo? A veces logro convencerlo de que espere a la noche, prenda la luz y lo mire. Descubrirá que algo de vida profunda hay en lo inerte e inútil. Tal vez la mano que les dio forma también les dio alma.

GESTOS DE VIDA, GESTOS DE MUERTE, por marcelmaina



Hay tiempos en que las instantáneas de la muerte asoman para recordarnos. Muertes cercanas, muertes lejanas. Tiempos que terminan, adioses. No sé si hay tiempo de vida o de muerte, creo que hay un difícil equilibrio desequilibrado donde la presencia de unos u otros impulsos surcan este incierto y frágil viaje del vivir.



GESTOS DE VIDA, GESTOS DE MUERTE


Se me murió,
alguien cerca, alguien lejos.
Se me murió.
Se me murió en el cuerpo,
esos otros tan cerca,
la sensación del tiempo que siempre,
la de mañana es posible,
 la de tal vez,
la de la espera.
La espera esperanza,
se me murió.
De tantas muertes
Y de tantos olvidos,
de tantas penas apenadas,
se me murió la palabra y el silencio.
Allí,
en ese punto muerto,
con tanto miedo a nombrar,
solo un par de gestos descuidados
vuelven a mentir la vida.



LUCES DE LA CIUDAD - por marcelmaina


Las ciudades construyen en su franca materialidad, definida por espacios, líneas, oportunidades, puentes y muros, políticas. Políticas en las piedras y el aire. Escenario de múltiples escenarios. Mucho se parecen las actuales políticas en su construcción de poder, en lo que venden, en lo que hacen presente a la luz mediática, y en lo que dejan sin luz. Las ciudades muestras descarnadamente las decisiones políticas, qué aparece y se realza, que se deja en penumbra, que desaparece. La ciudad es un espacio a vender. Y a hacer negocios. Muchos escenarios se repiten. Todo se vende, y hay que saber vender. No importa lo que las cosas son sino lo que pueden parecer. Están los hombres de negocios jugando a la política de negocios, y estamos los que compramos, los que zafamos, los que consumimos tranquilizantes, sean pastillas o bienes dadores de eternidad, los que convenimos. Los que participamos de las fiestas, aunque sea sin entrar a ellas, desde la puerta, a la salida de los famosos. Actores todos de breves y entretenidas farsas. Los argentinos además estamos poco, muy poco indignados. Estamos casi conformes, mientras algunos en esta farsa tengamos nuestro puto lugar en el mundo. El show debe continuar, muchos, casi todos, esperamos que a ningún autor se le ocurra escribir: apagón final.

CIUDADES INVISIBLES - por marcelmaina




¿QUÉ CIUDAD SE VE, CUAL NO?
¿QUÉ CIUDAD RINDE, CUÁL MOLESTA?
¿EN QUÉ CIUDAD SE INVIERTE, EN CUÁL NO QUIERE GASTARSE?
¿DE QUÉ CIUDAD HABLAMOS, DE CUÁL NO QUEREMOS HABLAR?
¿QUÉ CIUDAD ESTÁ PRESENTE, CUÁL PREFIERE OLVIDARSE?
¿QUÉ CIUDAD RECONOCEMOS, CUÁL IGNORAMOS?
¿CUÁNTO VALE UNA VIDA EN UNA U OTRA CIUDAD?

EDUARDO GALEANO Y LOS INDIGNADOS


PARADOJAS - Germán Caporalini



Germán Caporalini es psicólogo, escritor. Algo de su producción se encuentra en
http://www.ellibrodelossalvados.blogspot.com/




Con algunos imposibles de sostener
en un mundo probable y diferente
habrá que recuperar el sentido propio,
como si lo fundamental fuese diseñar
una cartografía de la propia persona
regida por el orden lógico
de una simple enunciación.
Exigimos a mansalva
cierta articulación de todo
pero somos sólo artífices de conceptos
desde algún incierto lugar,
(como si viniese de otro lado, otro mundo)
pues aún partiendo de un episodio
 fuera de un escenario común
podrás trabajar sobre un mapa conocido,
un paisaje en pleno movimiento
como si la repetición y la diferencia lógica
fueran un campo de exterminio,
deconstrucciones en pleno devenir
que le dan sentido a todo.
Defendemos una disciplina propia
un principio de texto explicativo,
ante un episodio superado;
solo para invertir dos términos
cuando estallan algunos interrogantes,
mientras sueñas para la complejidad humana
la evolución en ese territorio.

“Una ciudad se convierte en un mundo cuando se ama a uno de sus habitantes”




Antonio Capriotti en El Cairo



¿Quién es Antonio Capriotti?
 Incansable viajero de paisajes, personajes y las profundidades del alma. Periodista, escritor e inigualable entrevistador. Va aquí algo de sus reseñas de un viaje por la ruta de Edipo.

Es Septiembre,  y hace calor en El Cairo.
El Cairo tiene gente de todo Egipto. Migrantes del sur, con sus costumbres y sus tradiciones, y gentes del mundo que en El Cairo se mezclan. En su aeropuerto también. Cuando la  espera se alarga, es fácil entrar en conversación con extraños a punto de dejar de serlo porque van a compartir un vuelo de 4 horas.
“Vivo en El Cairo y vivo como una musulmana. Soy española” – no hubiese sido necesaria la aclaración -, “de Sevilla, y me enamoré de un Egipcio. Y acá estoy, a su lado”.
Inconfundible su acento andaluz; de estatura baja, va vestida a lo occidental y se la ve exultante: “Me tomo unos días de vacaciones en Europa con unas amigas”, dice.
¿Y tu marido?
“Se queda a atender el negocio”, mientras cuenta que el de ellos es un negocio de electrodomésticos con 10 empleados.
¿Y la familia de él te aceptó?
La respuesta viene detrás de una sonrisa, “Y…sí”.
El Cairo está atravesado por muchas culturas…
La fila para acceder al vuelo con destino a Atenas se mueve con melosa lentitud. Dejar a El Cairo después de haber recorrido parte Egipto exige un esfuerzo extra: recordar.  Y al viajero se le mezclan y confunden los nombres de faraones, templos, reyes y conquistadores, lugares de nombres entrecortados.
El Cairo  es una ciudad doliente. Y enigmática. Todo en El Cairo parece vetusto. Hasta aquello que todavía no se ha inaugurado, ya aparece envejecido. Será porque prevalece el color áspero de la arena. Hay algo que irrita en El Cairo. La gente que habla a los gritos;  quienes viven del turismo rodeando al viajero con la persistencia de quien sabe que se va a salir con la suya.
Como cintas aéreas, las autopistas la cruzan a El Cairo con desdén y urgencia. Tráfico caótico. Vértigo. Todo allí se desliza con apuro porque lleva mucho tiempo trasladarse de un sitio a otro. Y dejarse llevar por estas cintas gigantes es meterse en las entrañas de la ciudad; y, allí, se muestra, desnuda, la aspereza de la vida de sus habitantes. No se pueden pedir milagros; los ingresos de la mayoría no superan los 200 dólares al mes. A ambos costados de las autopistas se levantan edificios que están en permanente construcción. Viviendas apiñadas. A la escasez de tierra, los precios de los terrenos trepan a las nubes y las familias se aferran al propio, sobre el que van construyendo a medida que sus hijos se va casando, piso sobre piso. No quedan ni tiempo, ni ganas, y mucho menos dinero, para dar una terminación al edificio que muestra con desparpajo los hierros del encofrado como bigotes al viento; y los ladrillos crudos, sin revoque.
En El Cairo casi todo es incomprensible.  Sí se comprende el adjetivo faraónico.

Morad es guía y acompaña a su grupo hasta el aeropuerto para despedirse de él. Es un profesional responsable y comprometido. Vive en El Cairo, donde nació. “Adoro El Cairo, lo adoro”; “estoy enamorado con esta ciudad”, se apasiona  Morad, mientras habla aprovechando toda la cavidad bucal; redondea vocales y consonantes como si antes de salir de su boca dieran una vuelta completa para emerger llenas y fáciles de comprender. “Claro, para ustedes El Cairo es una ciudad distinta y también debemos dar en la cuenta que ustedes pasan todo el tiempo alrededor de los sitios monumentales, pero no han visto a El Cairo”.
No lo habíamos visto.
“Yo creo que El Cairo ha cambiado mucho”, dice Morad, y agrega: “Tenemos que entender que Egipto moderno ha sido una monarquía por mucho tiempo; desde 1805 hasta 1952, casi 150 años de monarquía. En aquél tiempo El Cairo tenía otro carácter, otro estilo; Egipto monárquico contaba con treinta millones de habitantes; hoy tiene 80 de los cuales 20 millones viven en El Cairo. Desde los 50 ha cambiado mucho”, afirma Morad.
Y se nota, sobre todo al recorrer la represa; un país antes y después de Aswan. Obra monumental.
El Cairo se ha modernizado. Sí. Pero ¿cuál es El Cairo? ¿El de los barrios viejos donde están las mezquitas antiguas? ¿El Cairo islámico donde están iglesias cristianas muy antiguas del siglo IV? ¿El Cairo faraónico de las pirámides?  ¿O El Cairo moderno suntuosamente occidentalizado del centro con edificios vidriados y hoteles de 7 estrellas?  ¿O El Cairo de Heliópolis, residencial y elegante,  muestra inmoral de la injusticia?  ¿Tal vez El Cairo del barrio copto?
El Cairo está atravesado por muchas culturas y por injustas desigualdades. Es una mega ciudad que está en estado de bullicio. Afiebrada. Insomne.
¿Por qué elegiste como idioma el español?,
“Elegí este idioma en el año 85 un año antes de empezar en la universidad. En ese tiempo era raro en mi país estudiar español. Mi padre decía ´Por favor Morad estás eligiendo un idioma que nadie conoce nada. ¿Eres loco o qué? Todo el mundo estudia inglés y francés´. “No; le dije, me gusta tener un idioma que no tiene nadie. Éramos 15 alumnos en español y en inglés, 300; en francés, 500”. Morad, hace una pausa y dice: “También he leído mucho sobre los países que hablan castellano: son 22 países. Yo desde niño tenía ganas de trabajar en turismo. Lo elegí al español porque hay muchos países que lo hablan. A parte siendo pocos guías que lo hablamos puedo elegir el trabajo”.  Este egipcio que se acerca a los 50 años recurre sistemáticamente al tiempo verbal presente como si tuviera miedo de perder algo; como si lo acechara el peligro del olvido.
A El Cairo se lo abandona con algo de tristeza; queda un resabio, la fina sospecha de que algo quedó en el fondo de todo, que no se ha podido entender del todo. Tal vez por lo que dice el proverbio árabe, leído en un libro de Lawrence Durrell: “Si quieres ocultar una cosa escóndela a los ojos del sol”;  y el sol en El Cairo y a toda hora del día, es un adversario poderoso y civilizado, agobia pero no  aniquila.
¿Qué sentís al dejar esta ciudad y a tu esposo?
“Siento alivio. Pero en unos días te dan ganas de volver”, nos dice esta andaluza musulmana compañera de asiento de un vuelo de 4 horas. 

ALGO DE LA INTENSA ESCRITURA DE MARCELA FLURY


 
Lo encuentro con sus manos en cuna meciendo mis insultos para que
calle al fin y duerma entre sus brazos.
Lo encuentro despotricando contra el mundo, insistiendo en cosas que
ya sé, injusticias, realidades que no nos pasan por el costado, que no
las metemos en el bolsillo y que me indignan como a él pero pretendo
ser cálida. La historia es una y nosotros somos parte de ella, pero
ella nos envuelve de tal manera que… que pareciera que no podemos, no
podemos solos ni juntos… Entonces, lo encuentro con su cuerpo
entumecido resistiendo los golpes que le doy para que clave los pies
en tierra firme pero esa es su isla, es ahí donde quiere estar.
Lo encuentro con sus piernas trenzadas a las mías conectando con un
mundo al que no puede resistirse, al menos unas horas al menos una
noche, un recreo,  y mi rostro en su pecho y su caricia en mi pelo
custodiándome.
Lo encuentro cuando hecha un pimpollo estoy, retraída, dudosa, frágil,
y me nutre para que los pétalos abran pero nunca más que los suyos que
me abrazan; nunca tan seguros, tan erguidos, porque él sabe que es
siempre en su terreno donde jugamos sino de otra manera no lo hacemos.
Y quiero ir hasta el cielo y su rayuela tiene un límite, entonces me
siento un laberinto.
Lo encuentro con el puño furioso haciendo arena su piedrita y me
resisto a creer que quiere avanzar conmigo de la mano porque no soy su
arcilla, no soy yo la que abriga.
Lo encuentro, cuando mi sombra interroga, cuando el silencio me
invade, cuando el encierro me ahoga y la libertad me sacude. En el
olvido estoy y él se pierde en el río dejando remolinos en los que
navego.


27/12 1.24 AM
Es el mundo el que interroga
porque el horizonte enarbola
una bandera universal.

Y aunque todo se cuestiona
cuestión que todo se derriba
y en las ruinas se descubre
que no hay casitas de naipes
para armar.

Es el mundo el que interroga
porque la humedad acaricia
los dedos de los pies.

Y en la lluvia
atados a la tierra están los ecos
que rebotan en lo hondo
sin permiso a estremecer

Son los verbos en el charco
poco importa el sustantivo
No puedo ser perla
que se abriga entre capullos.

La nuestra es agua turbia
Inexpresivas están/son
las olas del Paraná viejo

Entonces cualquier intensión se derrumba
Y oculta el río la furia acumulada
cuando reprime el eco
de tu enferma calma.

FICCIONES - por marcelmaina



Vivimos una realidad hecha de ficciones. Construimos espejos que puedan darnos otras imágenes, que den una forma más segura a nuestros miedos, nuestras imposibilidades, nuestras frustraciones, nuestros deseos siempre insatisfechos. Y en ellos nos miramos, en rituales de búsquedas nunca saciadas, en la ilusión de descubrir todo en tantas partes. Estamos hechos de estas tantas ficciones, nos explicamos como personajes, nos describimos como películas, nos descubrimos tomando prestados gestos y tonos. ¿Qué frontera separa la realidad de la ficción? ¿Borrosa, no? 

TRÁMITES - por marcelmaina


Trámite uno: Temprano, camino a mi trabajo, me cruzo con una vecina. Le pregunto por su madre, que hace rato no veo y que sabía habían decidido llevarla a un geriátrico. Me mira sorprendida, adivino su gesto y le digo: Se murió...Asiente compungida. Se excusa de no haber avisado y rápidamente dice: "No hicimos nada, ya estaba muy enferma".
Me alejo de ella pensando que nuestra vida se ha transformado en una larga serie de trámites, donde momentos importantes de nuestra vida se viven de esa manera: como un trámite más. Nacimientos preocupados por los regalos, cumpleaños con demasiada animación, casamientos show, muertes express. No puedo juzgar, solo veo un espejo que me interroga.
Trato, mientras me traslado a tomar el colectivo, de sentir mi cuerpo, esta vida presente y lograr ser un poco menos mecánico. Sentir.  
Trámite dos: Me envían "adelantos" de una nueva currícula de la escuela donde enseño, la escuela de teatro de mi ciudad. La reviso y veo que una de mis materias ya no está más. Linda forma de enterarse...Los "adelantos" son decisiones ya tomadas y me encuentran sin ganas de pelear, sin embargo hago llegar a las autoridades mio desagrado. Discutible que ahora quieran más teatro y menos educación, no discutible que las cosas se hagan de este modo. Como un trámite más. Tratarnos como cosas nos va convirtiendo en cosas intercambiables, usables y tirables. ¿Qué otra cosa esperaba?

Ciudadanos del mundo uníos - por marcelmaina


Viajo a Buenos Aires, para asistir a un seminario de teatro. Me desplazo en subte, es como que le tengo menos miedo al perderme. Como todo extraño y con relativo tiempo libre, puedo ver aspectos que no veo en mi ciudad Rosario.

"Esta ciudad sufre de los extranjeros" - me dice un taxista.

Por la calle de este país declamado crecido, deambulan los olvidados, los sin acceso. Son ya demasiados. Siempre son demasiados. 
Subo al subte en horas pico. Repleto violento. Cuesta respirar. Me cuesta aceptar ese acercamiento forzado de empujones y miedos. Veo los rostros. Pienso que uno se irá acostumbrando.


"Esta ciudad sufre de los extranjeros" - me dice un taxista.


 Recuerdo los estudios sobre construcción de la ciudadanía. Pienso, así, ahora, acá, se construye ciudadanía, se educa. En medio de este pesar que soporta los repetidos maltratos cotidianos, en el deterioro creciente de la calidad de nuestra vida, se cimienta la base social de ciudadanos vacíos, sin derecho. Ni siquiera a quejarse.  Extraños y propios.

DETENERSE/ por marcelmaina


La ciudad está loca. El mundo está loco? La gente corre (no todos) tratando de consumir (se) , el mundo llega a su fin…todo fin es fin de un mundo. Acaso no es el consumo en estos tiempos quien nos devuelve la percepción de estar vivos? Buen tiempo para detenerse, difícil silencio de solo estar y pensar, y sentir  sentidos… Los que despiertan cuando se acallan tantas voces falsas.

FIN DE AÑO / AÑO NUEVO - marcelmaina


Cada fin de año es un fin del mundo, y así la posible inauguración de otro. Vivimos muchas veces aferrados a repetir lo que muere, ¿podemos ser iguales ante el paso del tiempo? Tal vez busquemos seguridad en mantener algo de lo que fue. Así y todo, fin de año es una buena oportunidad para morir y nacer, nacer nuevamente único, en nuestros deseos, en nuestra esperanza. Más libres de equipaje, de ese que es necesario olvidar, en la estación del año que se va. 
¡FELIZ AÑO NUEVO!

UN RAYO ATRAVESÓ TU CORAZÓN - por marcelmaina


Para Alma, mi vieja que se fue.

Un rayo atravesó tu corazón.
Rompió la calma de tu siesta
para llevarte, en tan solo una hora,
 a la casa de los sueños eternos.
La vida nos brindó una chance de paz en los últimos años.
Fue la lectura compartida
el misterio respetado de nuestra diferencias
y la calma aceptación de nuestras cercanías.
Dije alguna vez que nos parimos con dolor,
y fuerte fue el desgarro de vivir el mutuo rechazo.
Vaya a saber que historias cruzaban ese no querer,
¿vale explicarlo?
Uno odia o ama casi siempre a los cercanos.
Pero empecé a abrazar esa madre interna,
la que queda después que te has ido,
la que me deja colores,
algunos más resplandecientes,
y otros como piedras a pulir.
La que no es historia negada,
pero si comprendida,
la que deja dolores compartidos,
pero sin resentimiento.
La vida nos puso en ese cruce único
para declararnos impotentes.
¿Podría haber sido de otro modo?
No sé…, tal vez…, ¿importa?
¿no pudimos? ¿no quisimos?
Me queda el balance final,
que me abre a vivir como padre también juzgado,
con lo que pude y puedo,
con lo que nunca podré.
¿Qué del calor que ya no encuentro en tu cuerpo frío?
¿Qué de la cama en la que de niño busqué olores y esfera?
Cuando se van los cercanos, uno extraña hasta sus quejas.
Llevo mi niño solo,
pero adentro, bien adentro,
casi en el alma,
encuentra brazos de la madre que fue
y de la que no pudo ser.
Para declarar sin dudas:
descansemos en paz.

AUTORRETRATO - por marcelmaina



Este cuerpo con costuras,
ésta mi historia,
éste cuerpo hablado
que grita su peso
y su liviandad.
Éstas tripas débiles
y éste cuello víctima de la obsesión.
Éstas manos inquietas y tan sensibles,
éstos ojos dulces y duros a la vez.
Ésta chuequera que me para mal,
en inestable equilibrio desequilibrado.
Pies atados a plantillas
y con sed de tierra,
que se disponen a correr,
a ganarle al pensamiento.
Cuerpo que grita,
y oídos sordos,
sexo que atropella,
casi con ánimo suicida,
en las ganas de morir en pequeño.
Alma encadenada,
con sueños de eternidad,
y el límite de esta carne.

SHAUN TAN - Dibujante, escritor, pintor, escenógrafo, EXTRAORDINARIO.









ASÍ ESCRIBE (comentario sobre su libro "La cosa perdida")
La cosa perdida es una historia humorística sobre un chico que descubre una criatura de aspecto extraño mientras recoge tapones de botellas en la playa. Le parece que está perdida e intenta descubrir a quién pertenece, pero el problema es recibido con indiferencia por el resto de la gente, que apenas advierten su presencia. Nadie se muestra dispuesto a ayudar, cada uno a su manera: extraños, amigos, familiares… todos rehusan prestar atención a esa interrupción inesperada de sus respectivas rutinas. A pesar de la simpatía que le despierta, el chico lamenta la desventura de la criatura y hace lo posible por encontrar el lugar al que pertenece.

PARA SEGUIR INVESTIGANDO
página de shaun tan

Diana Krall - Un clásico en una de sus mejores interpretaciones


UN RECORRIDO, UN AGRADECIMIENTO Y UNA ALEGRÍA SOSTENIDA


                               UN AÑO Y NUEVE MESES,Y MÁS DE 3.000 VIAJEROS
CON ALGUNOS HUBO IDA Y VUELTA, CON OTROS LA TENUE HUELLA QUE NO HA DE REPETIRSE. SIEMPRE ME PREGUNTO EL POR QUÉ DE ESTAS CARTAS AL VIENTO, A TODOS Y A NADIE,  A MI MISMO. ME QUEDA LA EXCUSA DE SENTIR QUE ESTE ESPACIO AYUDA A CONSTRUIR PUENTES, PARA LLEVAR MEJOR LA PENA, PARA ACHICAR NUESTRAS SOLEDADES, PARA COMPARTIR, PARA DECIRNOS ALGO, EN ESTO DE CONSTRUIR SENTIDOS.