Entre KAlibanes, MACRIhitas y otras dependencias.
Fanatismos y neo goebbelianos, dependencias rigurosamente manipuladas





"Debemos, pues, llegar al punto en que nos preguntemos, de un modo realmente serio y profundo, si alguien puede darnos la paz, la felicidad, la realidad, Dios, o lo que os plazca. ¿Puede esta búsqueda incesante, este anhelo, brindarnos ese extraordinario sentido de realidad, ese estado creador, que surge cuando realmente nos comprendemos a nosotros mismos? ¿El conocimiento propio nos llega mediante la búsqueda, siguiendo a alguien perteneciendo a determinada organización, leyendo libros, etc.? Después de todo -¿no es así?- ese es el principal problema: que mientras no me entienda a mí mismo, no tengo base para el pensamiento, y toda mi búsqueda será en vano. Puedo refugiarme en las ilusiones, puedo huir de la contienda, de la lucha, de la brega; puedo adorar a otro ser; puedo esperar mi salvación de otra persona. Mientras sea, empero, ignorante de mí mismo, mientras no me de cuenta del proceso total de mí mismo, no tengo base para el pensamiento, para el afecto, para la acción" J. Krishnamurti - El  conocimiento de si mismo

Las adhesiones acríticas, la obediencia debida a un dogma, a un líder, a un maestro espiritual, a una religión, a cualquier utopía o solucionador de la vida, nos deja tranquilos de pertenecer, de "tener la verdad", de aliviar el dolor de la incertidumbre, sin dudas, de encontrar al otro equivocado, ajeno, enemigo, oveja perdida a rescatar o eliminar. Los fundamentos de un dogma no se discuten ni cuestionan. Tal vez solo sean reemplazables. Y los humanos parece que necesitamos vivir erradicando lo incierto, encontrar distintos dioses que nos salven del vacío, de la finitud, de la naturaleza incontrolable, de la muerte.
No importa como se llame, si Cristina, Mauricio, el maestro de la India, la planta sagrada, porro, nuevo curso sanador, ciencia, razón todopoderosa, templo, empresa, iglesia, escritura, biblia, calefón, Papa, Dios, Partido, revolución, explosivos, asesinatos, Patria, camiseta, fútbol, vegetarianismo, ecología y otras yerbas. Todo sirve a nuestra desesperada tendencia a descansar y dormir en lo dado, casi sin fisuras. Fácil convertirse en fanático, ¿por qué esa fuerte atracción de viejos y nuevos postulados salvadores? ¿qué miedos se disponen a entregar conciencia?
Pero no es gratuito el pertenecer, hay que pagar con la propia entrega de su conciencia. Dar poder, ponerse la camiseta. Los beneficios ¿son solo plata? ¿qué mecanismos operan para dejarse manipular con menor o ausente resistencia?
Decía Krishnamurti que si alguien pudiera llamarse maestro siempre te conduciría a tu propia decisión, desarrollaría tu libertad y nunca buscaría adhesión o ceguera ante el poder. Tal vez por eso siempre se corría de ese lugar, porque las verdades que uno puede encontrar no está en ningún objeto sagrado y definitivo del afuera. Todo ayuda, pero si libera. La educación más auténtica preserva y desarrolla la autonomía, guía, da señales, nunca impone.
Le decía a un amigo discutiendo sobre lo que fué/es el kirchnerismo: muchos adeptos si ven a un fiel K del gobierno matar de un tiro a alguien, dirán seguramente...."y, el otro se cruzó justo cuando disparaba". 
Los populismos en especial saben manipular, buscan la adhesión total y perpetua. Y lo que se aparta es enemigo. Prefieren enemigos a traidores. No obstante, los políticos en general, sea el color que fuere, están seducidos por "manejar la opinión", aunque le llamen medir. En comunicación, en mayor o menor medida, todos adhieren en parte a los famosos principios goebbelianos:

Principio de simplificación y del enemigo único.Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
Principio del método de contagio.Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
Principio de la transposición.Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan.
Principio de la exageración y desfiguración.Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
Principio de la vulgarización.Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.
Principio de orquestación.La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: "Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad".
Principio de renovación.Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
Principio de la verosimilitud.Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sonda o de informaciones fragmentarias.
Principio de la silenciación.Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
Principio de la transfusión.Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
Principio de la unanimidad.Llegar a convencer a mucha gente de que piensa "como todo el mundo", creando una falsa impresión de unanimidad. (fuente Grijalvo.com)

¿Aún presentes y vigentes, no?
Identificar los mecanismos de manipulación pueden ayudarnos a no quedar presos. Podemos coincidir, pero no demos nuestra sangre. Seguramente cada uno construye su relato. Es verdad que eso que llamamos "realidad", también se construye y la imaginación tiene mucho que ver en ello.
Imagino un mundo con cada vez más gente apagando las voces de la propaganda. Y aprendiendo a escucharnos cada vez más a nosotros mismos. A dudar. A ser jugadores más libres...y menos juguetes.

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