LAS ELECCIONES DE LA RABIA

Son las elecciones de la rabia! La gente votará lo que no creía nunca votar. Los últimos años nos han acostumbrado a reunirnos cada vez más con quienes compartimos una rabia conocida, e ir expulsando los de la otra rabia. Nos acostumbramos a la comodidad de aquello que no perturbe nuestras convicciones, sin encontrar ninguna lógica a las divisiones, ni ver nada de razón en la otra orilla. Los otros amenazantes, los de más allá de la frontera. Ha sido trágico esto, aunque no le hallamos prestado atención. Amigos, familiares, las líneas divisorias fueron estrictas. Si pensás así quedate afuera. Suerte de fanatismo donde pensar distinto es agredir. Este país nación con los sueños de hegemonía moldeada. Nos educamos en escuelas donde las diferencias quedaron afuera. Nuestras almas están blindadas por un almidonado guardapolvo. El poder no se comparte y es a todo o nada. ¿Cuantas veces escuchamos "si no estás conmigo estás contra mi"? "¿De que vereda estás?" y el tan recordado "Después de mi el abismo" El balotaje se presta fenomenalmente para esto. Más de una imposición que aún suena mentirosa y el culpable de todos mis males.Más allá de las consignas todo está por verse. Se puede prometer lo que sea, usar el argumento que sea. Deberíamos saber que a los días de aplicación de lo prometido pasa el barrendero y se lleva las promesas fácil e irresponsablemente mentidas. Lo bueno de todo esto, cada uno deberá entender que parte del pueblo maravilloso que tantas veces nombra así, tiene argumentos para aunque sea equivocarse así. Que no es tan claro y podría llevar a sorpresas quién vota a cada uno. Los votos de la bronca y la rabia son así. Que todo el que está en el poder se enferma en este país de soberbia y no concibe compartir. Habrá que aprender y en una de esas a gobernar para muchos, también los que no nos aplauden, ni están facilmente con nosotros. Tal vez hasta nosotros, los plebeyos del mundo político podríamos escuchar y convivir con quienes no piensan como nosotros y sin embargo nos ofrecen posibilidades de encuentro, o posibilidad de crecer con los conflictos. No aquellos que solo tienen por cauce el choque y la separación. Tal vez podamos crecer. Todo si la rabia no nubla nuestra sabia aceptación.

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