DISEÑOS DE CANDIDATO

Como las dos caras de una moneda cada candidato es diseñado para decir lo que los potenciales electores quieren oir. La polarización feroz ayuda. Este país se acostumbró a la épica política. Se ventila mucho la sombra ajena y es escaso el contenido de lo propio, las propuestas son mínimas y vagas. Tal vez ninguno sabe muy bien con que país se encontrará. Difícil e incómodo para ambos. Cada uno corrige lo que tiene que corregir, cambia lo que tiene que cambiar, borra lo que tiene que borrar. Niega lo que tiene que negar. Y promete muchas veces lo que no sabe si va a poder cumplir. "¿Dije reprimir piquetes? No, quise decir dialogar para no llegar a los piquetes" Encuestas y diseñadores políticos, son los mimados de la época. Las máscaras intentas ser reales, y eso es lo que peor sale. Ninguno puede negar que huelen a monstruos de los ´90, creados por una política que nos acostumbró a consumir, pensar en nuestros intereses personales y acostumbrarnos a los ciclos repetidos. Y lo peor, mentime que me gusta.¿Hay diferencias? Si, uno apela al miedo, el otro a la esperanza. Los dos manipulan las emociones. Uno a conservar lo que no sabemos si se puede conservar, otro a cambiar no se sabe bien hacia dónde. Uno captando y arrastrando los mitos varios del peronismo, del kirchnerismo, del pragmatismo, de cierta épica militante, de algunas aperturas logradas cuando había plata, los clientes beneficiados, la obediencia. Otro congregando los dejados afuera, los contras, los hartos de los retos y los negocios particulares de la dirigencia, ampliamente negados. Los dos prometen seguridad, lucha contra el narcotráfico y mayor justicia. O sea, lo que no se hizo o no se sabe si se puede. Cada uno en el fondo sabe que ganará escasamente, y que los sueños de hegemonismo se complican. Los dos son una caja de sorpresa. Uno por las divisiones del peronismo y el tema de cuanto será obediente Scioli. Otro por el rejunte a que nos tiene acostumbrado Macri, su falta de estructura y la conspiración del peronismo si pierde. Pasado el apurón, cada uno podría entender que representar no es ser dueño del país, ni de la opinión de los argentinos. Y que la verdadera justicia social son hechos y palabras generosas y coherentes. Difícil. La campaña muestra un lado oscuro, de mucha manipulación, de palabras y gestos diseñados, de manejos polarizantes de las emociones. La carga de lo que subyace es beneficiarse con la profundización de las divisiones. Ya no creo en las palabras mágicas de derecha o izquierda, la explicación de la realidad por el consignismo. He visto a los revolucionarios montoneros trabajar con la lacra del menemismo. ¿La biblia y el calefón? No, el substrato es el manejo del poder por el poder. Y allí se encuentran tantos, tantos. Tantos. ¿Será posible bajar esa carga que nos vuelve tan estúpidamente beligerantes? Cualquier juego de oposición y conflicto constructivo es valioso. El tema es ¿hasta dónde? El límite es siempre la violencia, el ataque destructivo de el otro distinto. Para muchos poderes siempre vigentes mas allá del color, todo es manipulable. ¿Qué heridas dejará expuestas estos proceso? Espero que curen pronto y sean la aceptación de que tal vez sea posible correrse de los ismos y empezar a pensar de que si los gobiernos no pueden ser eternos, tal vez sea importante empezar a diseñar políticas de estado con el mayor consenso posible. Sin paraísos imposibles. Dejando a violentos, salvadores, fanáticos e iluminados de lado. 

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