EL DIFERENTE PELIGROSO - por marcelmaina




No se ama lo que no se conoce, se odia lo desconocido próximo. Yo soy peligroso en el otro próximo. Víctimas victimarios, victimarios víctimas. Todos podemos tener una chance para nuestra bestia interior. Se trata de adormecerla en la destrucción de otras posibles bestias. ¿quién empieza la guerra? ¿quién la termina? ¿quién dice "hasta aquí llegamos"? ¿quién pega primero? ¿quién encuentra la mejor excusa? ¿quién dice "allá están los asesinos" y no duda? ¿quién mata y se queda tranquilo? ¿quién civiliza destruyendo? ¿quién acusa de asesinos asesinando? (por marcelmaina)

EL ESTÁ TRANQUILO - Por Mahmud Darwix

Él está tranquilo, yo también
sorbe un té con limón
bebo un café,
es lo único que nos distingue.
Él lleva, como yo, una camisa amplia a rayas
yo hojeo, como él, los periódicos de la tarde.
Él no me ve cuando miro de reojo,
yo no le veo cuando mira de reojo,
él está tranquilo, yo también.
Pregunta algo al camarero,
pregunto algo al camarero...
Una gata negra pasa entre nosotros,
acaricio su noche
acaricia su noche...
Yo no le digo: está despejado,
el cielo está muy azul.
Él no me dice: está despejado.
Él es el observado y el observador
yo soy el observado y el observador.
Muevo la pierna izquierda
mueve la pierna derecha.
Tarareo una canción,
tararea una canción parecida.
Pienso: ¿es el espejo en el que me veo?
Luego le miro a los ojos,
pero no le veo...
Abandono el café aprisa.
Pienso: quizá sea un asesino, o quizá
uno que habrá pensado que yo soy un asesino.
Él tiene miedo, ¡y yo también!

Traducción de Luz Gómez García. Mahmud Darwix (Birwa, Palestina, 1941) es autor de El fénix mortal, Estado de sitio (ambos en Cátedra), El lecho de una extraña y Menos rosas (ambos en Hiperión). 'El está tranquilo, yo también' pertenece a su libro, inédito en español, No te excuses (La ta'tádiru an ma fa'alta, Beirut, 2004).
-este gran poeta palestino falleció a los 49 años en Agosto del 2008-

1 Response to EL DIFERENTE PELIGROSO - por marcelmaina

  1. Maru says:

    Muy cierto, en esa tierra lejana (como asi lo creemos) todos desconfían de todos, y todos son iguales entre si, a la luz del sol y ante los ojos de Dios o Ala o vaya a saber quien...Pero el maldito poder, el maldito valor de la moneda, todo lo pudre, haciéndonos olvidar de que somos hermanos, de que somos iguales, ante los ojos de Dios, Alá o vaya uno a saber quien.....
    Gracias Marce por compartir con tus seguidores este hermosa poesia.